PIENSA EN LOS DEMÁS


Piensa en una persona mayor a la que quieras mucho… La persona que más quieras en este mundo. Puede ser tu madre o tu padre o alguno de tus abuelos, etc.

Imagínate a esa persona querida en su trabajo de todos los días, con sus compañeros o sus amigos. Imagina que estas personas con las que pasa la mayor parte del día no le tratan nada bien. Se ríen de tu ser querido, le desprecian, y le hacen el vacío. Cuando quedan para tomar el café o para salir no le avisan y tiene que estar siempre solo o sola. Cuando esta persona a la que quieres tanto habla, nadie le presta atención y le miran con un gesto de superioridad, como diciendo “ya está hablando el tonto o la tonta esta”

Nadie cuenta con él o ella para nada, nunca nadie le pregunta qué tal estás o le dirige una palabra de cariño.
¿Cómo crees que se sentiría? No hace falta mucha imaginación para decir que se sentiría muy triste, muy solo o sola y con mucho dolor.
Imagina también que cuando esta persona llega a casa y le preguntas qué tal le ha ido el día, te dice con una sonrisa que muy bien, para no preocuparte. Y sin embargo está llorando por dentro.

¿Cómo te sentirías tú? ¿Qué piensas de esas personas que, aunque no sea físicamente, están maltratando a esa persona que tanto quieres?
Y ahora piensa… ¿Y tú? ¿Has hecho alguna vez que alguien se sienta así, con tus palabras, tu desprecio, tus gestos o tu falta de atención?
Todos somos personas, todos tenemos los mismos sentimientos. Y los que creen que son los “guay” y que eso les da derecho a decidir quiénes merecen respeto y quiénes no, son los que más daño hacen a su alrededor.

No te olvides nunca de esto: Antes de actuar y antes de hablar, PIENSA EN LOS DEMÁS.