LAS SEMILLAS DE JESUS



Jesús contaba una vez la historia de tres labradores que recibieron unas semillas del dueño de una tierra. El primero sembró sus semillas y obtuvo una cosecha de 30. El segundo plantó sus semillas y obtuvo una cosecha de 15. Y el tercero no hizo ninguna siembra con ellas sino que guardó las semillas y no obtuvo ninguna cosecha.

El dueño de la tierra felicitó al primero por su resultado y también al segundo, aunque obtuvo menos. Pero al tercero le criticó su actitud porque ni siquiera sembró sus semillas.

No importa si la cosecha es grande o pequeña. Lo importante es intentarlo, no guardarse las semillas para uno mismo, eso no produce desarrollo sino pobreza en uno mismo y en los demás.

Pedro Poveda decía que cada uno dé de sí mismo lo mejor que pueda dar. No que dé más que el otro, sino que dé lo mejor de sí mismo.

Reflexiona hoy si eres de los que guardan para sí lo mejor que tienen o si eres de los que siembran y comparten con los demás.